La Plataforma Salvemos la Casa de Campo
desea felicitar al Ayuntamiento de Madrid por la reanudación
de los Premios de Urbanismo y Arquitectura,
ahora bajo el nombre de Antonio Palacios, una
iniciativa que consideramos valiosa para reconocer la excelencia y el
compromiso profesional en la transformación de la ciudad. Estos
galardones —interrumpidos desde 2007— constituyen un homenaje
merecido a una figura clave de la arquitectura madrileña y al papel
del urbanismo en la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos.
Sin embargo, junto a esa felicitación, la
Plataforma manifiesta su profunda discrepancia con
la concesión del premio en la categoría de Espacio Público
al proyecto de ordenación del entorno del Lago de la Casa de Campo y
Pabellones de Restauración. Consideramos que dicho
reconocimiento resulta incoherente con los principios de
conservación, sostenibilidad y respeto al patrimonio cultural y
natural que deberían inspirar tanto los proyectos premiados
como la filosofía del propio Antonio Palacios.
Según el análisis técnico realizado por nuestra
Plataforma, las intervenciones llevadas a cabo en la orilla
oeste del Lago, dentro de un Bien de Interés
Cultural (BIC) declarado por la Comunidad de Madrid en 2010,
han supuesto una transformación incompatible con
las directrices de protección establecidas tanto en dicha
declaración como en el Plan Director de Gestión y
Conservación del Parque de la Casa de Campo (2007).
El citado Plan califica esta zona como un entorno
“con pocas estructuras, edificaciones o construcciones, utilizadas
como zonas de paseo y recreo”, y propone su recuperación
ambiental y restauración vegetal. Muy al contrario, el
proyecto ahora premiado ha multiplicado la edificabilidad,
consolidando nuevas construcciones de carácter permanente
bajo la apariencia de terrazas temporales. Estas edificaciones
—levantadas sobre losas de hormigón y estructuras metálicas—
han convertido lo que debía ser un entorno de paseo y naturaleza en
un centro hostelero de alta ocupación, que
monopoliza un tercio del perímetro del Lago e
interrumpe la continuidad y el disfrute del paseo público.
El resultado es una pérdida sustancial
del valor paisajístico, ambiental e histórico de uno de
los ámbitos más emblemáticos del Parque, contraviniendo
expresamente la obligación de “garantizar su conservación y
potenciar sus valores históricos y culturales” que impone la
declaración de BIC.
Desde la Plataforma lamentamos que el
jurado del premio haya avalado con su reconocimiento una actuación
que responde más a una lógica de explotación comercial
que a la de integración cuidadosa en un entorno patrimonial
protegido. El premio, en este caso, transmite un mensaje
equivocado sobre lo que debe entenderse hoy por excelencia
en el diseño y gestión del espacio público.
Reiteramos nuestro deseo de que los Premios
Antonio Palacios se consoliden como un instrumento de
promoción de la arquitectura y el urbanismo responsables,
en armonía con la preservación del paisaje, la historia y la
identidad de Madrid. La Casa de Campo, como mayor parque público de
la ciudad y Bien de Interés Cultural, merece ser ejemplo de
respeto y equilibrio entre naturaleza, memoria y uso ciudadano.